Racing cayó 1-0 ante Belgrano y la derrota desató la bronca de los hinchas en el Cilindro. Apenas terminó el partido, la tribuna estalló con insultos dirigidos a la dirigencia, el plantel y especialmente a Diego Milito, presidente del club.
El cántico "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo" se escuchó con fuerza desde las plateas, reflejando el malestar acumulado por un semestre de malos resultados. Racing quedó a siete puntos de Independiente Rivadavia, el último equipo en zona de playoffs, con solo 12 puntos en juego. Además, la clasificación a la Copa Sudamericana parece prácticamente imposible.
En medio de la furia, los hinchas dejaron de lado los insultos por un momento para pedir un triunfo en el clásico ante Independiente: "El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar". Ese partido se transformó en el único objetivo concreto para cerrar el semestre con algo positivo.







