Boca protagonizó un festejo que muchos consideran el más importante desde la histórica victoria ante el Real Madrid en 2000. La clasificación ante Racing en el Gigante de Arroyito desató una celebración que superó incluso a la de algunos campeonatos, marcada por la emoción de hinchas y jugadores en Rosario.
El contexto fue clave: un rival de peso como Racing, un partido que parecía perdido y la reacción del equipo en los momentos decisivos. El banco de suplentes y los hinchas se unieron en un festejo desbordante, con invasión de cancha y escenas de alegría que quedarán en la memoria xeneize.
La actuación de Valencia, autor de tres goles, y el aporte de Villa con sus desbordes y centros fueron determinantes. El técnico Arruabarrena también fue destacado por los cambios que impulsaron al equipo hacia el triunfo.
El festejo en Rosario ya es parte de la historia de Boca y será recordado por generaciones, como aquel partido de 1975 en el que el equipo dio vuelta un 0-3. La clasificación ante Racing se vivió como una verdadera hazaña.







