El ingreso de los hinchas de River al estadio Eva Perón de Junín fue caótico antes del partido frente a Sarmiento. El operativo de seguridad falló, la tribuna visitante colapsó y la Policía Bonaerense reprimió a los fanáticos minutos antes del inicio del encuentro.
El partido comenzó demorado porque muchos hinchas estaban trepados a las cornisas por la cantidad de gente. Aunque las puertas se abrieron a las 16.30, la mayoría de los hinchas de River llegó sobre la hora y algunos intentaron ingresar sin entrada.
La Policía demoró el acceso y cerró la única puerta para el público visitante, dejando a varios afuera. La tensión creció y los hinchas forzaron el cordón de seguridad para exigir que abrieran las compuertas, ya que había personas agolpadas afuera, algunas descompuestas o heridas.
Finalmente, los propios hinchas abrieron la puerta para descomprimir la situación. Las fuerzas de seguridad habilitaron un pasillo para que pasaran de a uno, mientras reprimían con gases lacrimógenos y golpes con los escudos.
Según encargados de seguridad de Junín, el caos se originó por la sobreventa de entradas, lo que obligó a achicar el pulmón entre las hinchadas y generó demoras en el acceso. Inicialmente, Sarmiento había puesto a la venta tres mil entradas para los hinchas de River, que se agotaron rápido, y luego sumó otras mil quinientas. La sobreventa colapsó la tribuna y los accesos, y los organismos de seguridad no lograron controlar la situación.
El partido terminó igualado 1-1 entre River y Sarmiento, pero el ingreso de los hinchas visitantes dejó un saldo de incidentes y represión en Junín.







